Inicio Titulo El Sembrador Trigo y Cizaña Visiones Profecía e Historia Cuadro Daniel Antíoco y Roma Del Libro de Daniel Daniel 7 y 8 Daniel en Shock

En Wikipedia leemos: "La Parábola es una forma literaria que consiste en un relato figurado del cual, por analogía o semejanza, se deriva una enseñanza relativa a un tema que no es el explícito. Es en esencia, un relato simbólico o una comparación basada en una observación verosímil. La parábola tiene un fin didáctico y podemos encontrar un ejemplo de ella en los evangelios cristianos, donde Jesús narra muchas parábolas como enseñanzas al pueblo."

Los relatos de las parábolas de nuestro Señor Jesucristo se refieren a actividades naturales de los hombres, bien conocidas por todos y en todos los tiempos y lugares de la tierra, características que dan una extraordinaria firmeza a sus enseñanzas, en todo lugar y circunstancia.

Por otra parte, las Profecías nos muestran los famosos 'símbolos', 'tipos proféticos' y 'personas simbólicas' tanto en visiones proféticas como en narraciones acerca de vidas que actúan profecías, que revelan enseñanzas que gozaremos por la eternidad, demostrando que la perfección de nuestro Dios Creador, lo revela con bastante claridad a quienes le buscan, a aquellos que el Señor dice que les será añadido, entre los cuales queremos ser contados, junto con ustedes.

Abram en Egipto (Génesis 12:10-20): Abraham en Gerar (Génesis 20): Isaac en Gerar (Génesis 26) Parece era una costumbre familiar, negar a la esposa cuando se es forastero; y parece también que Abraham no aprendía de las lecciones anteriores, porque cuando niega a Sarah en Agar, ya había negado a Sarai en Egipto. También, las mujeres de Abraham, Isaac y la amada de Jacob eran estériles, así como también Agar y Ana. Habrá tiempo para estos significados.

Las Parábolas Interpretadas; nuestra guía.

Jesús enseña a la gente la parábola del sembrador, y al terminar, sus discípulos se le acercaron preguntándole: ¿Por qué les hablas por parábolas? (Mateo 13:10). La respuesta de nuestro Señor se encuentra en Mateo 13:11-17.

La Parábola del Sembrador: Continua

La semilla que lanza el sembrador es la palabra del reino; por cuanto el sembrador es el creyente en cumplimiento de la misión. El que oye la palabra responderá a ella como uno de los cuatro terrenos donde cae la semilla, según el estado de su corazón, Junto al Camino, en Pedregales, entre Espinos, en la Buena Tierra.

Se observa que en esta parábola no se asemeja, compara o iguala el Reino de los Cielos a la narración ficticia, por lo que se trata de la cotidianidad, ocurrirá cada vez que se predique y oiga la palabra del reino de los cielos, no importa cuándo ni dónde.

La Parábola del Trigo y Cizaña: Profética

En esta parábola la narración ficticia se equipara al Reino de los Cielos, y en ella se observa una secuencia de hechos en el marco de un día. Todo comienza con la siembra de la buena semilla, en un segundo tiempo, durante la noche, un enemigo siembra la mala semilla, en la mañana, los siervos del dueño del terreno observan que ha nacido trigo y cizaña y se ofrecen para sacarla, en un tercer tiempo, los ángeles separan el trigo de la cizaña y le dan destino final a cada uno.

Conforme a 1 Corintios 3:9, los laicos somos labranza de Dios, mientras que los clérigos, ministros, comisionados o edificadores, son los 'colaboaadores' de Dios, los trabajadores de la parábola. La buena semilla, representa en realidad la buena palabra del reino, porque en la historia la referencia es a lo que nace de la buena semilla, el trigo, que representa a los hijos del reino, mientras que lo que resulta de la mala semilla son la cizaña, los hijos del malo.

Es al comienzo de la mañana cuando los colaboradores del reino toman conciencia de la existencia de cizaña en la labranza entre el trigo, y proponen sacarla, pero el Señor les dice que habrá tiempo para ello, cuando el día avance, y esta obra de selección del trigo y la cizaña, será llevada a cabo por los segadores, que son otro tipo de colaborador de Dios, de más adelante.

VISIONES PROFÉTICAS

Las Profecías apocalípticas son visiones creadoras de la historia humana adelantadas por el creador a sus siervos los profetas. Existen varios modelos o sistemas proféticos, siendo el mejor conocido el del tipo apocalíptico, en el que las cosas invisibles, o que no pueden abarcar los ojos humanos, son mostradas directamente al ojo del entendimiento de los que escudriñan la Santa Palabra de Dios.

Los sistemas proféticos apocalípticos tienen sus propios protagonistas, el protagonista de las profecías del Libro de Daniel es la Nación de Judá o Judea, y sobre todo, las naciones que la sojuzgan y matan, comenzando con el Imperio Babilónico y Nabucodonosor. El protagonista de las profecías del Libro del Apocalípsis es el Reino de los Cielos; comenzando por las siete pruebas o unciones de su apostolado.

Profecía e Historia

El cuadro abajo esquematiza la relación entre la Profecía y la Historia en el libro del profeta Daniel. Como se puede observar en el mismo, cada profecía conserva la secuencia del tiempo en sus predicciones creadoras. Ahora bién, tenemos profecías que detallan períodos proféticos antes señalados, como el período de las 70 semanas en el marco de las 2,300 tardes y mañanas, y las reyertas de los reyes del norte y del sur, que señalan claramente a los reyes Seléucidas del Norte (Griegos del Imperio Macedónico dividido) y Ptolemaicos del Sur (Griegos del Imperio Macedónico dividido.)

Judea es conquistada por Babilonia el 2 de Adar (16 de marzo del año 597 a. C.) Judea cae en manos de los Persas, con la conquista de Babilonia en el año 539 a. C. Judea cae en manos de los generales de Alejandro Magno, los Seléucidas, y los Ptolomeos, con la conquista del Imperio Persa. Judea es conquistada por Roma en el año 63 a.C.

El hecho de que los Romanos conquistaran Judea en el año 63, a. C., no implica que se mencionen antes. Efectivamente, en los versos 30 y 31 de Daniel 11 se hace mención especial de uno de los reyes del norte (Siria Seléucida), que pretende invadir al rey del sur (Egipto Ptolemaico), pero le salen al encuentro naves de Quitim, que lo obligan a desistir, y es entonces que vuelca su ira contra los Judíos. Éste no es otro que el rey seléucida griego Antíoco Epífanes, muy famoso en el libro de los Macabeos, rey de Siria entre los años 175 y 164 a. C.

La ilustración arriba muestra la humillación del rey Seléucida Antíoco Epífanes IV (Rey del Norte), por parte del cónsul romano Gallo Pompilio Laenas: ,,, Cuano Antíoco se dirigia a invadir Egipto (Rey del Sur), fué interceptado por los romanos, que le obligaron a subir al principal barco de su flota de guerra, (naves de Quittim), indicándole que debia abandonar sus intensiones, y cuando Antíoco le dijo que lo pensaría, dibujó un círculo en torno a él con su bastón y le dijo que debía decidir antes de salir de ese círculo. La rabia y frustación de Antíoco, quien debía cargar con los gastos del ejército, se las vino a desqauitar cometiendo desmanes contra los Judíos.

DEL LIBRO DE DANIEL

La Estatua Nabucodonosor

La Estatua soñada por Nabucodonosor presenta cinto partes, y la sexta parte es el Reino de los Cielos, que permanece para siempre. Solo se identifica el Imperio Babilónico como la Cabeza, más posteriormente se ha podido determinar la misma secuencia histórica, donde el Imperio Romano se caracteriza por su división en Oriente y Occidente.

Los pies de hierro y barro cocido llaman la atención, especialmente por ser posteriores al imperio romano que destruye Judea, representando las muchas naciones donde se refugió la diásfora Judía bajo la maldición de la Ley. De manera que la secuencia histórica es evidente en esta parte.

Daniel 7 y 8

Durante el reino de Nabónido, Belsasar hacía las veces de Rey en Babilonia, entonces el profeta Daniel era un hombre mayor de edad, quien recibe la primera visión de este tipo el primer año de este rey, y la segunda al tercer año. Ambas visiones arrojan mucha luz a la interpretación de las posteriores, por incluir su interpretación. En la primera se incluye a Babilonia, pero en la segunda ya no se toma en consideración.

Todo comienza con el gran mar con sus muchas aguas que representan pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas, (Apocalipsis 17:15), esto es, la humanidad; donde se ha dicho que los cuatro vientos del cielo representan la agitación política entre las naciones.

Del gran mar se irán formando una tras la otra, esto es, en secuencia temporal, cuatro bestias o animales, formados de la misma materia que el mismo. En Romanos 1, el señor se queja, a través del apóstol, de que los hombres dañaron su gloria, convirtiéndola en semejanzas de animales. (Romanos 1:23)

Babilonia

Babilonia es este formidable León de Daniel 7:4, que sufre una transformación, cuando se muesta que sus alas le son cortadas, pero que luego se eleva del suelo al recibir un corazón de hombre y se pone enhiesta como hombre. Mostrando una transición que nos dice que del Rey de la Selva se pasa a la forma humana.

Medo-Persia

La Segunda Bestia de Daniel 7:5, y el carnero de Daniel 8:3-4. Que según Daniel 8:20, representa el Imperio Medo-Persa. Cada lado del oso, y cada cuerno representa la alianza de estas dos naciones, pues por ejemplo, Darío el Medo es quien viene a reinar en Babilonia, y a los Judíos.

Macedonia-Grecia y los Reyes de los Generales de Alejandro.

La Tercera Bestia de Daniel 7:6, el Leopardo; y el Macho Cabrío de Daniel 8:5-8, identificado por el Ángel como Grecia y los reinos de sus Diádocos en Daniel 8:21-22.

Las relaciones entre Judea y Alejandro Magno no podían comenzar mejor, pues el Señor se le presenta en sueños a este formidable guerrero, quien decide no entrar en Judea con sus soldados, no obstante, años después los reyes Ptolemaicos (de Egipto) y Seléucidas (de Siria), comienzan a imponerse sobre los Judíos... Se hace constar que el último rey seleucida es Filipo II, Filomano, que domina Judea hasta el año 63 a. C., cuando Roma toma el mando de Judea. Del año de la conquista de Alejandro Magno, el año 323, a Filipo II, discurren muchos reyes, entre ellos Antíoco IV, muy famoso rey Griego sobre Siria.

El Imperio Romano conquista Judea en el año 63 a.C.

En el año 63 a. C. Pompeyo conquistó Israel, convirtiéndola en reino tributario de Roma. La Cuarta Bestia de Daniel 7:7-8, y 23-25 y Daniel 8:9-14, hace referencia a dos imperios, el Imperio Romano de los Césares y al Imperio Romano Papal.

Cuenta la historia univeral, que Judea se rebeló contra Roma en tres ocasiones, después de Cristo; Primera Guerra Judía: Años 66-79 Eleazar ben Ananías, se rebeló, y logró dominar por tres años, cuando Roma envió sus ejércitos, siendo destruida Jerusalén y el Templo en el año 70, por tropas bajo el mando de Tito. Segunda Guerra Judía: Años 113-118 en Cirene, Alejandría y Chipre. Tercera Guerra Judía: Años 132-135, Rebelión de Bar Kojba. Que es la guerra del Sanedrín, logrando la liberación de Judea por 3 años, pero Roma envió ejércitos con el propósito de arrasar la nación para siempre, lográndolo, y creando PALESTINA en lugar de Judea, prohibiendo a los Judíos entrar a sus antiguos territorios. Así JUDEA FUÉ ASOLADA POR ROMA, Y LA NACIÓN DESTRUÍDA - MUERTA.

Judea bajo la maldición de la Ley, es Asolada y comienza su GRAN TIEMPO DE ANGUSTIA, que culminará a mediados del Siglo 20.

Daniel en Shock

La Visión de Daniel 8, provoca en el profeta un estado de Shock (Daniel 8:27), quedó 'espantado' de la visión. El profeta sospecha lo terrible de la profecía que acababa de recibir, lo que originará la oración de Daniel 9.

Comienza ordenadamente, revisando la profecía que había acontecido durante toda su vida adúlta, el Destierro de Israel a Babilonia, y la Desolación en que fué dejada Judea y Jerusalén, morada de chacales, esto es por el Asolamiento de la tierra prometida que solo ocurre por causa de la Prevaricación de Judá contra el pacto de la tierra, las bendiciones y las maldiciones.

La respuesta celestial es obvia, trata sobre las Setenta Semanas determinadas sobre Judá y Jerusalén, por la Prevaricación de Judá, señalada en Daniel 8:12, por la cual es entregado el ejército y el continuo sacrificio, en manos del cuerno pequeño. Esto es: La nueva destrucción de la nación de Judea, esta vez no por setenta años, sino por un muy largo período de tiempo.

La tan importante profecía sobre la destrucción del pueblo de Dios, en el libro de Daniel, es la misma que nuestro Señor Jesús el Mesías nos presenta en Mateo 24: 15-16; Marcos 13:14-15 y Lucas 21:20-21, señalando precísamente que ésta es la profecía de Daniel.

Para la Palabra Santa, la nación de Judea deja de existir cuando la Iglesia, su Espíritu, se separa de la nación, yendo a los gentiles. Y donde quiera que se encuentre el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. Bendita sea la Palabra de Dios.