Sacrificios por el Pecado

Levítico 4 registra para nosotros las ceremonias sombra que realizaba el Sacerdocio Levítico en el Santuario Terrenal, especialmente las Ofrendas por el Pecado que presentaba:

  1. Un Sacerdote Ungido
  2. Toda la Congregación de Israel (El pueblo)
  3. Un Jefe Civil
  4. Un ciudadano

Habrá una diferencia en cuanto a los animales de sacrificio, pero también habrá una diferencia con respecto a si la primera sangre se asperja sobre el velo interior, en los casos a) y b) o si se unta en los cuernos del Altar del Sacrificio, casos c) y d).

El oferente afligido por su pecado, con la carga de su pecado, acusado por la ley, busca liberarse de culpa, y para ello consigue el animal de sacrificio, y con él se presenta en el santuario terrenal, y confesando su pecado, degolla el animal, observa entonces al sacerdote ordinario tomar parte de la sangre del animal y sabe que asperjará la sangre en el Velo Interior desde el Lugar Santo, o la untará en los Cuernos del Altar, según quien fuese el oferente, transfiriendo su culpa al santuario.

El Levítico establece ordenanzas de culto, no las explica. Ordena a aquel que pecare por yerro contra el Señor, presentar la ofrenda, o el holocausto requerido para expiación de su culpa (Levítico 6:6) por ejemplo, de manera que el oferente retornaba a su vida sintiéndose liberado de culpa. Estos sacrificios era necesario hacer para obtener lo que hoy los creyentes obtenemos mediante la oración, confesando y pidiendo misericordia.

Sin embargo, el Israelita también podía entender que su culpa fué transferida al Tabernáculo de Reunión o al Templo de Jerusalén, los cuales serían purificados el Gran Día de la Expiación, el Gran Día del Perdón; precedido de varios días de ayuno y oración; para que todo el pueblo fuera liberado de culpas. Pero aún, el Gran Día de la Expiación no sería más que una 'sombra' de los bienes venideros en el Mesías.

.

Significado Espiritual de las Ofrendas por el Pecado

La persona humana viviente, el alma humana, es una mente consciente que resulta de la unión entre un cuerpo de carne, que es mortal, con el aliento que da el Creador, Aliento del Espíritu que es Dios, no aire, como el aliento de los hombres y los animales. El cuerpo y el espíritu del alma están unidos por una 'cadena de plata' o son hechos 'un solo cántaro', como se puede leer en el Eclesiastés 12.

El nacimiento del alma es inverso a su muerte, pues en esta última el cuerpo de carne mortal y el espíritu que vino de Dios se separan, dejando de existir la mente o alma viviente. El cuerpo de carne va a la tierra, de donde fué tomado, y el espíritu vuelve a Dios que lo dió. (Eclesiastés 12:7). Cuando el alma muere, todas las células del cuerpo pueden estar vivas, sólo que se ha detenido el funcionamiento general unitario entre ellas, sin cuyo sustento, todas morirán en poco tiempo.

Espiritualmente hablando podemos entender que el cuerpo y el espíritu del alma humana se representan en el animal de sacrificio, y en el oferente típicos del Levítico. La cadena de plata que los mantiene unidos, estará representada en el cordon o soga por la cual el oferente trae el animal de sacrificio, que de otra manera escaparía. Esta cadena de plata que se rompe pudieran representar también el Alma humana, como el Cántaro.

Cuando el Oferente degolla el Animal, está representando su propia muerte., cuando su cuerpo mortal deja de funcionar, liberando su espíritu. Luego el Sacerdote Levita ordinario representa el ́ngel Registrador, cuyo trabajo ha concluído con la muerte de la persona a su cuidado. Cuando el Sacerdote toma sangre y la asperja o unta donde corresponda, está representando el hecho de guardar ese registro para el momento indicado, en espera del Juicio Final establecido por el Creador, mediante Su Testimonio, también escrito en las dos Tablas de la Ley de Dios.

Esta lección se hace clara para los creyentes del siglo 21, por cuanto ya conocemos el futuro de Israel en el Mesías prometido y su resonante victoria que altera toda la realidad de la Salvación de la Humanidad en lo adelante. Ahora sabemos que todos los registros acumulados de las dispensaciones anteriores al Mesías, podían recibir la marca de la Misericordia del Mesías, siendo escritos en el Libro de la Vida junto con todos los campeones de la fe de la antiguedad, Justificados por Gracia.