Introducción al Gran Día de la Expiación

Todo el pueblo de Israel esperaba el Gran Dia de la Expiación o del Perdón, para la Purificación del Santuario, como señal de que sus pecados serían entonces erradicados definitivamente, pues hasta ese día todos sus pecados habían sido transferidos al Santuario. Ninguno quería quedar fuera de los días de la preparación, con ayuno y oración.

El Gran Día de la Expiación prefiguraba la profecía central del Día Grande y Terrible del Señor nuestro Dios, como bien lo prefigura Malaquías: He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. (Malaquías 4:5), un día más ampliamente expuesto en la profecía de Joel 2:1-11 en la que se escondía este Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, en el que El Cordero de Dios que quita el pecado del Mundo, es dado en sacrificio, porque si el Señor no coloca este velo, entonces ¿cómo se consumaría el Sacrificio del Hijo de Dios?

De ahí que el Mesías sufriente fuera negado a la comprensión del Israel antiguo, y con ello, la verdadera revelación del significado del Gran Día de la Expiación.

Una Profecía truncada por la muerte del espectador.

La profecía tipificada por el ceremonial del Gran Día de la Expiación del Santuario típico, tiene como único expectador a todo el pueblo de Israel, que sería destruído, muerto como nación, a penas comenzara la predicación del Evangelio a los Gentiles o Paganos, por parte de los Ministros de la Iglesia; saliendo al desierto, al Atrio de los Gentiles a presentar batalla al Enemigo. En este tiempo, la Nación de Israel es destruída, y no tendrá memoria de lo demás... solo sabe que la Iglesia salió al desierto, a predicar a los Gentiles o Paganos.

Quien vive la presentación de la profecía así como su cumplimiento, es el pueblo terrenal de Dios, el Israel-Judá de la antiguedad, de manera que podemos afirmar que se trata de una profecía exclusiva para ellos, de la que nosotros también, los Gentiles antes Paganos, venimos a ser testigos por la Santa Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.

Pero qué bueno que nuestro Creador no nos deja sin noticias, no nos deja sin profecía, sin otras profecías y tipos proféticos que completan la historia para el pueblo de Dios del siglo 21. (Amós 3:7).

Profecías complementarias que continúan esta profecía típificada.

Son varias las profecías / tipos proféticos que muestran el complemento requerido para explicar el final de la profecía truncada el Gran Día de la Expiación, directamente referidas al Sacrificio y Muerte Expiatoria de Nuestro Señor Jesús el Mesías, Hijo del Hombre e Hijo de Dios.

De entre otras tantas, escogemos presentar las profecías típicas del:

  1. Bautismo de Jesús, su salida al Desierto por 40 días y la Purificación del Templo
  2. Bautismo de Israel en el Mar Rojo, sus 40 años en el desierto, y la Conquista del Lugar Santo

Procuraremos demostrar que en ambos casos, el Mesías y el pueblo de Israel, llevan a cabo los roles que juegan el Macho Cabrío por Jehová y por Azazel, como tipos proféticos de lo que en la realidad ocurriría con el Mesías y la Iglesia o Mesías Corporativo en la historia real. Porque ninguna profecía está mejor interpretada que cuando se confronta con el cumplimiento real histórico que prefigura.