El Santuario Terrenal.

La Santa Palabra de Dios nos enseña que el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle. (Hebreos 9:1-5)

La Santa Palabra de Dios nos dice que el santuario terrenal era 'figura y sombra de las cosas celestiales' (Hebreos 8:5). Entendemos que esto siginifica que el Santuario Terrenal era como un Teatro, o un Set de Cine; de manera que las ceremonias que allí se llevaban a cabo eran equivalentes a las actuaciones que se llevan a cabo en ellos, representaciones simbólicas de cosas espirituales presentes y futuras, es decir, proféticas. Esto será evidente sobre todas las cosas en el ceremonial del Gran Día de la Expiación.

La Ley Levítica o Ceremonial, subsiste junto al santuario terrenal, pues es instituída con él, y es sustituída desde que se cambia al Sacerdocio Eterno conforme al Orden de Melquisedec: porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; (Hebreos 7:12) El Nuevo Santuario Celestial fué inaugurado el mismo día del Pentecostés registrado en Hechos de los Apóstoles,

El Sumo Sacerdote Levita y el Sacerdote Eterno

Las vestiduras del Sumo Sacerdote Levita, le hace ver como aquel que vió Daniel en Daniel 10:5-6, el mismo que se le mostró a Juan en Visión en Apocalípsis 1:13-15, el cual se identifica a sí mismo siete veces como el Invisible Espíritu Santo Consolador, en Apocalípsis 2 Y 3.

El Sumo Sacerdote Levita participa en un solo ceremonial, una sola vez al año, en la ceremonia del Gran Día de la Expiación, junto al Macho Cabrío por Jehová, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, que es sacrificado y muerto. Adelantamos que en esta ceremonia, actúa el rol del Espíritu Santo Consolador durante el tiempo en que el Señor Jesús fué Crucificado por nosotros.