Introducción al Santuario Emanuel

La parte más importante para entender el Santuario Enmanuel se basa en la declaración: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. (Jeremías 31:33).

Y el resultado directo de ello, la Edificación o Educación de los creyentes en lo que respecta a toda la Santa Palabra de Dios, su Ley: Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efesios 2:19-22).

El proceso de Edificación del Templo Emanuel (2 Samuel 7:13pp) Él edificará casa a mi nombre... es Justicia Impartida (Daniel 12:3up), santificación, conocimiento de la Verdad, liberación del pecado y unificación perfecta del pueblo de Dios de toda tribu, nación, lengua y pueblo. Bendición a todas las naciones en un Santuario que no conoce límites, ni arriba ni abajo, ni delante ni detrás, ni cielo ni tierra.

El intelecto de los creyentes es modificado, para poner, en lugar del contenido que se muestra en el gráfico a la izquierda, la imágen del Santuario Celestial que es para morada del Espíritu de Dios, como el gráfico a la derecha, la imágen del Dios invisible. La modificación del intelecto crea una nueva manera de pensar en cada uno, una manera de pensar común a todo creyente, el Evangelio Eterno edificado en nuestras mentes y corazones, de tal manera que alcanzamos la mente y el corazón del Mesías, la Unidad Perfecta de la Iglesia.

La ilustración a la derecha nos presenta la imágen del Santuario Terrenal, la misma imágen del Santuario Celestial; la primera hecha de piedras, madera, heno, hojarasca; la segunda de los principios, conceptos, preceptos y leyes del Evangelio Eterno. La idea de unidad se encuentra en la estructura perfecta del Santuario, en su armonía.

La naturaleza celestial no es una naturaleza material ubicada en una galaxia lejana donde los telescopios no pueden alcanzar, donde el hombre no puede llegar para palpar. No tenemos carros ni televisores ni computadores en la mente y el corazón, sino las representaciones de ellos, que son de naturaleza conceptual, inmaterial. Toda la civilización humana estuvo primero en la mente de los hombres para luego ser hecha realidad. Basta recibir la mente de Dios para ser uno con Él en Él.