El Templo de Dios con los hombres: Emanuel

El viejo pacto, que estableciera el Señor con Israel (Exodo 19:3-8) tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal, (Hebreos 9:1) que fue figura y sombra de las cosas celestiales. (Hebreos 8:5) Primeramente el Tabernáculo, y posteriormente en Templo de Jerusalén fueron el único lugar aprobado por Dios para su adoración. (Levítico 17:1-9)

Como preludio de los enormes cambios que traería a su cumplimiento el Mesías, Nuestro Señor Jesús decía a la mujer Samaritana que ni en Samaria ni en Jerusalén se adoraría al Padre (Juan 4:21) Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (Mateo 18:20), porque en todo lugar donde se invocare su nombre, sería en lo adelante un lugar ápto para la Adoración, en Espíritu y en Verdad. (1 Corintios 1:2)

El Santuario Terrenal sería sustituído por el Santuario Celestial, que es la Iglesa y Cuerpo del Mesías (Cristo), donde ministra el Espíritu Santo Hijo de Dios en Espíritu y en Verdad. ¿No es este a caso un más amplio y perfecto tabernáculo? ¿No es este el Templo que levantó el Señor y no hombre? ¿No es por su medio que se cumple la promesa de traer bendición a todas las naciones? Ahora no visitamos el Templo de Dios, ahora somos el Templo del Dios Viviente. Toda la Gloria es de Dios.