El Santuario

El diccionario define "Santuario" como: "Templo o lugar sagrado donde se venera la imagen o la reliquia de un santo, una divinidad o un espíritu de los muertos o de la naturaleza; generalmente está situado en un lugar apartado fuera de la población y constituye un lugar de peregrinación."

En la Santa Palabra de Dios Santuario es una palabra del hebreo miqdash, "lugar sagrado", "santuario"; qodesh, "lo que es santo", "[lugar] santo", "[cosas] santas" [ambas palabras provienen del verbo qadash, "poner aparte"; es decir, apartar algo del uso común]; griego háguios [a menudo en plural], "lo que es santo", "santuario". Lugar consagrado a la adoración del verdadero Dios, especialmente el tabernáculo* erigido en el monte Sinaí (Ex. 25:8, etc.) y el templo,* que se levantó más tarde en el monte Moriah (2 Cr. 3:1; 20:8; etc.)..

Sin embargo, la Simiente de Abraham, el Mesías Prometido, llega a esta tierra y dice: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.(Hebreos 10:9). Y ciertamente en Dios, el Padre de las luces no hay mudanza, ni sombra de variación, (Santiago 1:17) más por el contrario, él es el Creador, el que hace surgir lo que no era para que sea, de lo invisible ha sacado lo visible; el que envía a su Hijo a QUITAR LO PRIMERO, PARA ESTABLECER ESTO ÚLTIMO.

Así es que el día de Pentecostés cito en Hechos 2:1-13, con el advenimiento del Espíritu Santo de la Verdad, el otro Consolador, queda inaugurado un más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación (Hebreos 9:11). De esta manera el antiguo Templo-Santuario de Jerusalén, deja de ser útil, y lo primero es quitado, para dar paso a esto último.

El Señor Jesús le había dicho estas cosas a la mujer samaritana, (Juan 4:21-24) y había dicho además: Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mateo 18:20).

EL MÁS AMPLIO Y PERFECTO TABERNÁCULO ES LA IGLESIA... ESTA ES CAPAZ DE CONGREGAR, DELANTE DEL SEÑOR, CIENTOS DE MILLONES DE CREYENTES EN UN INSTANTE, LOS QUE EN CUALQUIER LUGAR SE APARTAN DEL MUNDO PARA CONGREGARSE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. (Efesios 2:4-7)

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efesios 2:19-22)

En consecuencia, el Santuario Celestial, está siendo edificado en las mentes y corazones de todos y cada uno de los creyentes militantes en la Iglesia, no importa el lugar, generación tras generación, bajo la dirección del Espíritu Santo Consolador. El Objetivo claro de esta obra, es sembrar en nuestras mentes y corazones, el Evangelio Eterno, la Santa Palabra de Dios, creando en nosotros UNA MENTE, LA DEL SEÑOR JESÚS, y cuando esta mente sea una, entonces TODOS SEREMOS UNO porque le conoceremos.

Las ideas de la Organización y Liderazgo de la Iglesia Cristiana, su Cabeza y dirección, vienen a ser de especial importancia, por cuanto en 2 Tesalonicenses 2:3-4 se advierte a la iglesia del primer siglo que el Inícuo se sentaría en el Templo de Dios, como Dios, haciéndose pasar por Dios. En la perspectiva espiritual, el Inicuo se sentó hace tiempo en este Templo Espiritual, sin embargo hay quienes esperan un Templo Terrenal para que esto se pueda hacer realidad. Es muy importante pues, que cada creyente entienda quién es su líder, el Espíritu Santo Consolador, a pesar de que hombres aparenten dirigir la doctrina y las actividades de la iglesia. Solo tenemos a éste por Señor y Dios.

Y no es necesario tener mala conciencia como líder, porque el que juzga es el Señor. El problema es cuán transparente sea el líder humano, para que sus subalternos y feligresía puedan ver al Espíritu del Señor obrando en él; extrañando sus propios temores a la vida y a la muerte, a las ganancias y a las pérdidas, porque el perder vida y fortuna es ganancia en el reino de los cielos.