El Gran Dia de la Expiación: El Bautismo y el Desierto de Israel.

El Bautismo y Tentación de Nuestro Señor Jesús el Mesías tiene otro paralelo, en el paso del Mar Rojo, los 40 años en el desierto, y la purificación o conquista de la tierra prometida por Israel; y si el Gran Día de la Expiación prefiguraba lo primero, también lo segundo es prefigurado por él.

La Pascua de Israel celebra el momento en que este pueblo adquirió su independencia de Egipto, cuando el Faraón les dijo que se fueran. Israel salió con rumbo a Canaán, sin embargo el Faraón se arrepintió y los siguió para volverlos a esclavitud, entonces Dios obra el milagro del BAUTISMO DE ISRAEL EN EL MAR ROJO, pues mientras Israel pasó a una nueva vida, los ejércitos del Faraón perecieron en las aguas, como perece el viejo hombre cuando somos bautizados.

Una vez del otro lado, reciben la Ley, y entonces llegan al borde de Canaán, más por su rebelión contra Dios, fueron condenados a vagar nómadas por el desierto por 40 largos años, como Jesús también lo hizo por 40 largos días de ayuno. Toda esa Generación pereció en el desierto, excepto Josué y Caleb, guiando el primero a la conquista de la tierra de su heredad.

La secuencia de los hechos son los mismos que Jesús de Nazaret en su bautismo y tentación. En el primer caso es el Hijo del Hombre e Hijo de Dios que es llevado al Desierto por el Espíritu por 40, y en el segundo caso es el Pueblo de Dios que es llevado por la Nube que los guiaba, por 40.

Tanto en el Bautismo de Jesús el Mesías y su posterior estadía el el desierto por 40 días, como en el caso de Israel; es el Hijo de Dios, es el Pueblo de Dios, los que son llevados al desierto, donde tendrán fiero combate con Azazel, el Enemigo de las Almas, la Serpiente Antigua que se llama diablo y Satanás; Ambos casos contribuyen enormemente al entendimiento del Ceremonial del Gran Día de la Expiación.