La Profecía del Templo Terrenal

Hebreos 9 comienza presentándonos el santuario terrenal y sus ordenanzas de culto. En el verso 8 dice: dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. Que la primera parte del tabernáculo debía caer, para tener acceso a la segunda parte. Indicando en el verso 10 que estas cosas permanecerían impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas., y que ese momento, ese tiempo había llegado con el Mesías.

Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. (Hebreos 9:11-12))

Dice literalmente, que Cristo es Sumo Sacerdote de un más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, no terrenal, no material, no tangible. Porque cuando el Espíritu Santo Consolador descendió e hizo a los discípulos Ministros Flama el día del Pentecostés, años antes de que estas palabras fueran escritas, había establecido la primera piedra para la EDIFICACIÓN DE ESTE MÁS AMPLIO Y MÁS PERFECTO TABERNÁCULO, la IGLESIA el NUEVO SACERDOCIO de Israel, en sustitución del sacerdocio Levítico, de manera tal que el Espíritu Santo es el SUMO SACERDOTE, el MESÍAS QUE PERMANECE PARA SIEMPRE.

El nuevo tabernáculo, espiritual, celestial; permite a millones de creyentes congregarse con su Señor en Espíritu y en Verdad, cada día, en cualquier lugar en que dos o tres se congreguen en el Nombre de Jesús el Mesías. Hoy en Australia como en Chile y en Cánada, en las Antillas, en Europa y Asia, y en Africa. No existe un más amplio y más perfecto tabernáculo que este, y no será edificado ninguno más así, aunque se edifique un Templo de Piedras. Es en este nuevo tabernáculo que ministra el Sumo Sacerdote, el Espíritu Santo Consolador de la Verdad. La visión de este nuevo tabernáculo es arrebatadora, y testifica que así son las obras de Dios. Gloria Sempiterna.

De manera que el tabernáculo terrenal y el celestial no se diferencian únicamente por ser uno terrenal o tangible y el otro celestial o intangible (invisible), o por estar uno abajo en la tierra y otro arriba en el cielo. Se ha de reconsiderar el concepto del cielo; porque el tabernáculo terrenal pertenece a la antigüedad, mientras el celestial fué inaugurado el día del Pentecostés en Jerusalén, y de allí cubre toda la tierra.

El rey David tenía en mente edificar el Templo de Jerusalén al Creador, sin embargo la respuesta que recibe de arriba, aunque lo permite en Salomón, no tiene en espectativa el Templo de Jerusalén, sino que el MAS AMPLIO Y MÁS PERFECTO TABERNÁCULO al cual tenemos el privilegio de pertenecer. De tal manera que el primero viene a ser sombra y figura del segundo, tipo simbólico terrenal del segundo, parábola del segundo.

La Estructura de Piedras y otros materiales terrenales del Templo de Jerusalén, vienen a ser sombra y figura del Tabernáculo Celestial, levantado por el Mesías; el primero se ve, el segundo no se ve, se discierne, se entiende, por medio de la fe. Cada piedra representa una enseñanza, y es así que el Tabernáculo Celestial es edificado en nuestras mentes y corazones (Jeremías 31:33) de Justicia, Misericordia y Fe, por el Espíritu a los Ministros, y de los Ministros a los Laicos o nuevos discípulos. Veamos pues el paralelismo.

Historia del Templo de Jerusalén

Salomón el sabio, edifica el Templo.

El primer Templo de Jerusalén se le denominó el "Templo de Salomón", en honor del Rey que dirigiera su construcción (I Reyes 6:1-68; II Crónicas 3:1-7:22) a cuya muerte, Israel se dividió en dos reinos, "Israel", conformado por las 10 tribus de norte, que fue destruido por los Sirios, y el reino de Judá, en la tierra de Canaán que paso a llamarse Judea. Este Templo fué considerado como una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Babilonia Saquea el Templo y se lleva esclavos.

Durante mucho tiempo Dios envió a sus siervos los profetas para advertir a Judá sobre su Idolatría, sus malos caminos y maldad, pero no oyeron, por lo que finalmente es dada la profecía de setenta (70) años de desolación para Judea y Jerusalén, por manos de los Caldeos de Babilonia y Nabucodonosor. (Jeremías 25:1-14).

La Invasión se produce en el reinado de Joacín, (II Reyes 24:1-7) al que lleva cautivo a Babilonia junto con los principales del pueblo, incluyendo a Daniel y sus amigos además de los vasos del Templo de Jerusalén. Nabucodonosor puso por gobernador de Judea a su tío Matanías, al cual llamó Sedequías.

Rebelión de Sedequías y los malos higos

Entonces en Creador muestra a Jeremías a señal de los higos buenos y malos. (Jeremías 24:1-10) El problema entonces se relaciona con la adoración de la reina del cielo o madre de Baal (Jeremías 44:1-30) que es la marca de los malos higos que provocarían la destrucción del Templo de Salomón, por lo que serían castigados duramente. Pronto Sedequías o Matanías se rebela contra Nabucodonosor (II Reyes 24:18-20; II Crónicas 36:11-16; Jeremías 52:1-3) provocando la segunda invasión de Babilonia.

Segunda Invasión de Babilonia: Destrucción Sistemática de la Ciudad y el Templo.

En esta ocasión, la destrucción de Jerusalén y su Templo es sistemática y calculada. No queda piedra sobre piedra. (II Reyes 25:8-21; II Crónicas 16:17-21; Jeremías 39:8-10 y 52:12-30).

70 años después: La Reconstrucción del Templo.

Una vez cumplidos los setenta años, y consolidada la victoria de Media y Persia sobre Babilonia, el Rey Persa permite a los Judíos retornar a Reedificar el Templo de Jerusalén. (Esdras 1:2-3)

Reedificación del Altar y los Fundamentos.

El Grupo de Esdras llega a Jerusalén y comienzan a reedificar primero el Altar de los Holocaustos (Esdras 3:1-3), y por tratarse de una ciudad sin murallas, hay temor a los pueblos asentados en Judea y Samaria por Babilonia. Un año después, el júbilo es grande, pués están echando los Cimientos del Templo, el Fundamento, la Piedra Angular.

Los Adversarios detienen la Obra

En el capítulo 4 de Esdras vemos la intervención de pueblos extraños que querían participar en la edificación, a sabiendas de que los Judíos no permitirían eso, con el objetivo de detener la obra de la Reedificación. Estos envian cartas que dicen que están levantando los muros al rey Persa, quien ordena detener la obra. El Santuario queda en sus cimientos por mucho tiempo. Más pasado el tiempo Dios llama a su pueblo a continuar la obra de Reedificación, ahora del edificio de encima, todavía no iniciada, y hay apatía en el pueblo. (Laodicea)

Terminando la Obra de Reedificación del Templo de Jerusalén

Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos. Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban. En aquel tiempo vino a ellos Tatnai gobernador del otro lado del río, y Setar-boznai y sus compañeros, y les dijeron así: ¿Quién os ha dado orden para edificar esta casa y levantar estos muros? Ellos también preguntaron: ¿Cuáles son los nombres de los hombres que hacen este edificio? Mas los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos, y no les hicieron cesar hasta que el asunto fuese llevado a Darío; y entonces respondieron por carta sobre esto. (Esdras 5:1.5).