El Pacto de Dios con David

Las promesas de Dios a Abraham, Isaac y Jacob toman su forma definitiva en las promesas de Dios al rey David, citas en 2 Samuel 7, 1 Crónicas 17, Salmos 89, 104 y 110 y un gran número de profecías posteriores que la complementan y detallan. Promete dos cosas fundamentales, que son:

  1. Que el Mesías edificaría una Casa al nombre del Padre.
  2. Que el Padre Celestial aseguraría un Reino Eterno al Mesías

Conforme a la Palabra Santa: El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino (2 Samuel 7:13), y El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. (1 Crónicas 17:12)

El Mesías sería Sacerdote en la casa, y el Mesías sería el Rey eterno.

Estas sencillas promesas se irán abriendo, detallando desde los Salmos y en todas las profecías mesiánicas posteriores al rey David. Así por ejemplo: Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. (Salmos 110:1), significará que el Mesías (Señor y Rey) sería llamado por el Padre para sentarse a su diestra mientras Él le edifica un reino eterno.

El alma viviente Jesús de Nazaret es Hijo de Dios en Espíritu Vivificante, Consolador y Verdad, y en su cuerpo de carne mortal, Hijo de David, Hijo de Hombre, el Hijo del Hombre. Una Nación viviente (porque las naciones también nacen y mueren) está compuesta en su Espíritu por su Sacerdocio o Política, y en su Cuerpo por el Reino.

El Reino: el Cuerpo, el Esposo, la Luna, la Raíz.

La Historia del Reino es primeramente presentada mediante la historia de Caín y Abel-Set, el Mundo (Adán), e Israel el mortal (antiguo) y el eterno Set (nuevo estado). Así como Roma mata a Judea, el Señor restaura a Judea al final de los tiempos, que será la Raíz del nuevo Reino Eterno de Israel, la Luna sobre la que se para la Mujer, que es su Sacerdocio.

El Sacerdocio: El Espíritu, la Mujer, el Sol, el Tronco y ramas del árbol.

El aspecto que más nos interesa y compete es el que corresponde con la Edificación del Santuario Celestial, con el Desarrollo del Sacerdocio humano bajo el Sumo Sacerdote Eterno según el Á“rden de Melquisedec., el pueblo de Dios, ocupado en esta edificación, recibe transformación Celestial para hacer uno de todos y cada uno de sus miembros, de toda nación, tribu, lengua y pueblo.

Cuidado con el Número Gramatical

En muchas ocasiones el Creador esconde un secreto a través del descuido de la interpretación del número gramatical, y en el caso del Pacro con el Rey David resulta muy importante diferenciar: Veamos: Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. (2 Samuel 7:14-15)

Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, Entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. (Salmos 89:30-33). Esto es, la obra de la Edificación de la Casa para morada de Dios duraría Generaciones(Salmos 89:1,4)

El Cristo permanece para siempre

El Creador ocultó bajo pecado (Galatas 3:22) la revelación de que LA OBRA DE LA EDIFICACIÓN DE ESTA CASA ESPIRITUAL SERÍA ASIGNADA A LOS GENTILES, QUE DURARÍAN GENERACIONES PARA CULMINARLA, Y QUE EL ESPÍRITU SANTO DEL HIJO DE DIOS SERÍA SU SUMO SACERDOTE Y DIRECTOR DE LA OBRA. Esperaban que el Mesías-hombre haría todas las cosas, y es por eso que, cuando el Señor dice en Jerusalén: Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? (Juan 12:32-34) Los que le estaban proclamando rey de los Judíos se turbaron, y hasta le citaron las Sagradas Escrituras en esta promesa ('hemos oído de la ley'), para indicarle que el Mesías (Cristo) permanece para siempre, y que si él había de morir, naturalmente, no era el Mesías.

¿El MESIAS PERMANECE PARA SIEMPRE? Nuestro Señor Jesús lo confirma en Juan 8:35, y 14:16, al poner en claro que el Sento Espíritu Consolador de la Verdad, estaría con nosotros para siempre, en tanto que Él ascendiera; De manera que habría tiempo para EDIFICAR LA CASA DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN.