Jesús, Israel y la Iglesia

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. (1 Corintios 15:42-48)

El principio cito en (1 Corintios 15:48), establece una relación profética entre el patriarca y su descendencia, y específicamente en este caso, entre Jesús de Nazaret, Hijo del Hombre, Hijo de David, e Hijo de Dios, y el Pueblo de Israel. Esto es, que la vida y obras de Nuestro Señor Jesús el Mesías, es profética con respecto a la historia del pueblo de Israel, su pueblo. Bajo este mismo principio ocurre la vida de Jacob-Israel, que pudiera servirnos también de guía en algunos aspectos importantes.

  1. Si Jesús nace en Belén, y por la causa que sea se hace necesario trasladarse a Egipto a temprana edad, entonces el Pueblo de Jacob, la familia de Jacob, que inicia la Nación, se verá obligada muy tempranamente a trasladarse a Egipto.
  2. El primer acto del ministerio de Yeshúa el Mesías, hombre mortal, consiste en su Bautismo o ungimiento por parte del ungido Juan el Bautista, entonces el primer acto de la Nación de Israel es su Bautismo en el Mar Rojo a su salida de Egipto.
  3. Desde que Jesús el Mesías, hombre mortal, es bautizado, es impulsado por el Espíritu en forma de Paloma al Desierto donde le espera Azazel, el Enemigo, para tentarlo por cuarenta (40) días; entonces el pueblo de Israel se verá precisado a ser guiado por la Nube por el Desierto por cuarenta (40) años.
  4. Cuando Yeshúa el Cristo, hombre mortal termina su periplo en el desierto, entra en la ciudad de Jerusalén y descontamina el Templo de ser una Cueva de Ladrones; entonces el pueblo de Israel comenzará la Conquista de la Tierra Prometida y Santa de Canaán por su presencia, bajo el mando de Josué y demás jueces.
  5. La conslusión del Ministerio de Jesucristo le lleva al escarnio público y a la Cruz en Sacrificio aceptable a Dios; entonces, en el año 70 roma destruye la Nación de Israel, las águilas se agolpan ante el cuerpo muerto.
  6. Jesús de Nazaret resucita al tercer día y asciende después de 40 días a la presencia del Padre, entonces, Israel resucita - la resurrección de los muertos, comenzando en 1947, luego las Bodas del Cordero.

Entendemos que, al menos en lo que corresponde al pasado, se puede verificar que efectivamente la historia de Israel sigue la vida terrenal de su padre celestial, que es el Hijo de Dios, comprobandose así la proyeción dada por el principio expresado en 1 Corintios 15:48.

Los detalles de la muerte y resurrección del Mesías-Judea.

En Génesis 2:7 leemos: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. También leemos en Eclesiastés 12:6 .. el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

Tanto el hombre hecho a la imágen de Dios, como a su Semejanza, son Almas Vivientes, por no decir Animas. La vida del Alma se define por la reunión de un cuerpo material y un cuerpo celestial, el espíritu que es aliento de Dios. Asimismo en la Gloria o Semejanza de Hombre que son el primer hombre Adán, el Segundo Hombre Adán y las Bestias presentadas en visión apocalíptica a los profetas.

El cuerpo terrenal de la Semejanza es el conjunto de sus individuos, considerados como unidades materiales, esta es la gloria del rey (Proverbios 14:28), mientras que el cuerpo celestial de la Semejanza es su Adoración, su Religión, su Política, dada por las doctrinas conceptuadas por el pueblo en un momento de su historia; la mente colectiva, el espíritu colectivo.

De esta manera, el Cuerpo de Israel está constituído por su ciudadanía, como unidades prestas al combate, para la defensa de su territorio en el mundo de las cosas terrenales. y el Espíritu de Israel está dado por su mente colectiva en torno a su Sacerdocio, su Adoración, su Política, su Religión, sus Creencias. Como bién lo establece (Eclesiastés 12:6), la muerte significa la separación, cuando la gloria y el espíritu se separan; y el Espíritu vuelve a Dios que lo dió, mientras el cuerpo de la gloria queda inerte, listo para ser devorado por los carroñeros (águilas), entre ellos.

La profecía de las 2,300 tardes y mañanas de Daniel 8, establece un período inicial de setenta (70) semanas para el pueblo de Israel y su Santa Ciudad, esto es, también para su Santo Templo. El Ministerio de Nuestro Señor Jesús el Mesías ocurre durante la primera mitad de esta semana número 70, esto es por tres años y medio, desde su bautismo hasta su crucifixión. El término de esta semana se fija para tres años y medio después de su muerte; Cuando la religión de Leví, hermano mayor, persigue al hermano menor, los del Camino, los Nazarenos, los que luego fueron llamados, Cristianos, y por esta y otras causas, el Camino es impulsado al desierto, a los pueblos gentiles, echado de Israel. Esto quizá se relaciona con la MUERTE DE ESTEBAN. Final del período de gracia, y MUERTE DE JUDÁ.

Pero la religión de Israel ya no estaba representaba en el Sionismo o Levísmo, sino que en el Cristianismo, el Señor le había dado un Espíritu Nuevo a la nación, al declararle a los Ancianos, Maestros, Escribas y Fariseos de la religión Judía: Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. (Mateo 21:43), y Efectivamente, tiempo después descendía sobre los discípulos de Jesús en Jerusalén, el Espíritu Santo Consolador y Sumo Sacerdote Eterno según el Orden de Melquisedec, dando vida al Nuevo Espíritu de Judá, el que luego fué expulsado por los Judíos como aquel moribundo que deja ir su espíritu. La suerte de Judea estaba echada.

El pueblo físico, la gloria terrenal de Judea estuvo muerta desde entonces, pronto las Águilas romanas vendrían a devorar los desechos, como se había profetizado, y en el año 70 inicia una campaña, meticulosamente dirigida a borrar esta nación del mapa del mundo.

EL ESPÍRITU VIVIFICANTE EN LA IGLESIA.

Un segundo aspecto es que Judea y la Iglesia son ahora las Simientes del Reino y del Sacerdocio Eterno que son sembradas entre las naciones gentiles del mundo.

El Espíritu Vivificante del Postrer Hombre Adán es la Iglesia; que opera sobre los miembros de la mayor iniquidad del mundo, como huesos secos ya muertos, son recogidos por el Espíritu del Señor y transformados hasta que finalmente se tiene un resultado esperado.

Un día, el Señor restaura la Nación de Judea en su lugar, a mediados del Siglo 21; porque es necesario que sea establecido primero. Una nación invencible, el retoño del Imperio Universal del Rey, nuestro amado Jesús, Yeshua de Nazaret. Este nuevo Estado de Israel es Set, la restauración de Abel para el mundo.

Un día las Cinco Vírgenes Sensatas se hacen la Iglesia Triunfante, y la levadura del Señor leuda toda la tierra.

Un día el Esposo (Israel-Judá) y la Esposa (Iglesia), que fueron separados al culminar la semana setenta de la profecía de Daniel, se unirán de nuevo en LAS BODAS DEL CORDERO, Cuando el Espíritu de Dios en la Iglesia, Espíritu Vivificante, se una a la Obra del Padre en restaurar a Israel, haciendo el Reino Eterno para Dios; y a las puertas estará entonces, la Resurrección de los Muetos y la Transformación de los que vivimos.

Un día no muy lejano, el Nuevo Estado de Israel y su pueblo, verán al Mesías Triunfante en su Iglesia, que ha ganado para su reino todas las naciones de la tierra, y desearán este Sacerdocio Eterno. Y habrán unas Bodas entre Israel y la Iglesia.

Y SI CRISTO RESUCITÓ DE LOS MUERTOS, EL CORDERO TAMBIÉN RESUCITARÁ, Y CON ÉL TODOS LOS QUE ESTAMOS INSCRITOS EN EL LIBRO DE LA VIDA, POR LA GRACIA Y EL INCONMENSURABLE AMOR DE NUESTRO PADRE CELESTIAL Y DE NUESTRO SEÑOR JESÚS. AMÉN.