El Ángel con Delirio de Grandeza

Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. (Apocalipsis 3:17)

En el primer plano de estas palabras del Espíritu, se hace evidente el Delirio de Grandeza que padece el Ángel de la Iglesia en Laodicea. Se cree todo un León, cuando ante los ojos de Dios no es más que un indefenso gatito, tal y como se ilustra en la figura a la derecha.

¿De dónde proviene este delirio de grandeza? Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. (1 Corintios 4:6)

No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen. (Mateo 7:1-6)

Esta enseñanza se refiere sobre todo al plano espiritual, al plano de las 'iglesias' o 'denominaciones' presentes en el siglo 21. Es un llamado a la Iglesia, con respecto a su Ministerio, que es su Ojo para discernir la Santa Palabra de Dios. Cuando en una iglesia se critican las creencias y/o las prácticas de otras iglesias, se comete un acto de hipocresía, no solamente porque esto se hace en ausencia de ellas, sino porque se están tomando como medida para juzgar las interpretaciones que de la Santa Palabra de Dios tiene la misma, de manera que todo lo que no esté de acuerdo con ellas es mentira, apostasía, engaño.

El asunto es que ni las 'iglesias' ni sus 'ministerios' están llamados a verificar la interpretación o creencias de otras 'iglesias' o 'ministerior', sino que a su propia interpretación y doctrinas a la luz de las Sagradas Escrituras, para sacar primero la viga de su propio ojo. Dedicarse a verificar la interpretación o creencias de otras 'iglesias' no es más que chismear, para ensorberbecerse, para hacerse entre ellos más grandes que los de la otra iglesia, no es más que agrandar el delirio de grandeza.

Más de 4000 Ministerios Megalómanos.

Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. (Mateo 18:9; Marcos 9:47)

Más de 4000 'iglesias' con sus Ministerios desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos interactúan en el conjunto que constituye la Iglesia de Laodicea. Hasta la fecha han habido muy, pero muy pequeños acuerdos resultantes, como se quiere ilustrar en la figura a la derecha.

La condición Farisaica de los Ministerios.

No es posible concebir el diálogo entre el Testigo Fiel y Verdadero con sus Ministros, sin visualizar al mismo tiempo los diálogos entre Jesús de Nazaret y los Escribas y Fariseos del primer siglo. Porque además el único ministro ciego no ha sido el ángel de la iglesia en Laodicea, sino también los escribas y fariseos; porque el único ministro hipócrita no ha sido el ángel de la iglesia en Laodicea, sino que también los escribas y fariseos.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. (Mateo 23:23)