y unge tus ojos con colirio, para que veas

El Ángel de la Iglesia en Laodicea está ciego, es un guía ciego, al que el Espíritu recomienda que una sus ojos con colirio, para que pueda ver. Los guías ciegos guían otros ciegos, y ambos caeran por el hoyo.

La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? (Mateo 6:22-23)

Cuando el ojo es bueno, vemos; cuando es malo, no podemos ver. Y no se trata de los ojos físicos, sino del Ojo del Discernimiento, del OJO DE LA FE, el ojo que nos sirve para ver las cosas que no se ven a simple vista, para esperar en las cosas que no son, pero que serán, por la Santa Palabra de Dios.

¡AUMENTANOS LA FE, SEÑOR! Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. (Romanos 6:14). Si estamos ciegos, entonces Clamemos al Cielo, que de allí vendrá oportuno socorro, y la luz de la Verdad nos cubrirá; porque Nuestro Dios es galardonador de los que le temen y los defiende.

Tremenda cosa es esta: Mediante la Fe, por la cantidad de nuestra fe, podemos adquirir la Justicia de Cristo y mantenernos en su Misericordia siendo misericordiosos sin límite. Imagínate tomando la Justicia del cielo con una mano, y la Misericordia de Dios con la otra. Éstos son los brazos de la Fe.

El que en El creyere, no será avergonzado. Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán. (Mr. 11:24)

Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. (Lucas 17:4-6)