La Creación: Los primeros siete (7) días.

La Santa Palabra de Dios no puede ser conocida conforme al método científico experimental, porque no puede ser reducida a sus partes para luego conocer el todo, sino que, tal y como lo establecen los principios en Isaías 55:8-11 y en 1 Corintios 2:12-14 la mejor aproximación a su conocimiento consiste en estudiarla en su totalidad, y luego sus partes, ajustando lo que no se ve a lo que no se ve, lo conceptual a lo conceptual, y lo material a lo material, y qué mejor ejemplo para ello que el estudio de los siete días de la creación en Génesis 1.

Comencemos considerando en primer lugar el tiempo. La Semana - siete días - de la creación o La perfección de Dios en siete tiempos vendrá a ser el número más frecuentemente usado en la profecía apocalíptica y varios símbolos. Estos son días según Dios, a los que se refiere primero el salmista y luego el apóstol Pedro al decir: Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. (Salmos 90:4 - 2 Pedro 3:8); y la frase 'mil años' significaba para el salmista una cantidad exagerada de tiempo, lo que hoy llamaríamos 'miles o millones de años solares'.

El segundo número más frecuente en la apocalíptica y otros símbolos representa media semana. (Daniel 7:25; 12:7; Apocalípsis 12:14; 11:3; 12:6; 11:2; 13:5; Santiago 5:17). Esta lista se extiende a través de los números cuatro y sus múltiplos, por equivaler a media semana calculada en base a números enteros, también equivalente a la mediana de la serie de números del uno al siete. Generalmente, estos tiempos se refieren a la primera mitad de la semana.

La Media Semana y la Mediana de la Semana, nos conduce directamente al cuarto día de la creación, donde leemos: Haya lumbreras en la expansión de los cielos... (Génesis 1:14-19), esto es, que los parámetros para que los hombres "aún no creados ni existentes" midieran el tiempo, son establelcidos a la mitad de la semana. La Primera Mitad de la semana se dedican al ordenamiento de la tierra y a la creación de la vida vegetal sobre el planeta, la Segunda Mitad, a la creación de los animales, y una vez preparada la tierra, el Hacedor procede a la creación del hombre a la 'imágen de Dios'.

La evaluación más general de lo que ocurre en la semana de la creación pone de manifiesto que en ella ocurre el desarrollo o creación de la vida sobre la tierra en la forma en que la conocemos hasta hoy, conforme a la Divina Voluntad. Todo comienza cuando dice: ... y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas... (Genesis 1:2) desde donde se oirá su voz. El observador de esta primera escena se ubica lateral y horizontalmente, cuando el Espíritu de Dios coloca su faz sobre la superficie de las aguas, mirando a ellas.

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. (Salmos 139:14-16)

Vemos, entendemos, que en Génesis 1:2 estamos ante la misma situación que se encuentra el huevo humano recién fecundado en el vientre materno ante la presencia de LA VIDA, que lo desarrollará hasta hacer de él un nuevo ejemplar humano, persona física, a la imágen de Dios. Al final de la semana de la creación esto será lo que tendremos sobre la tierra.

El camino hacia la incorporación de esa primera partícula viviente en el Génesis, hacia su incorporación en el Espíritu de Dios, LA VIDA, será largo, toda una eternidad. Durante los primeros seis días, el Espíritu de Dios organiza la tierra y desarrolla las formas de vida que hacen de la misma un hogar idóneo para la corona de la creación, la persona física humana. En una segunda etapa, esta persona física humana, que es la trascendencia de la primera partícula viviente en la tierra, iniciará un nuevo ciclo de desarrollo que la conducirá a su incorporación, como Semejanza del Hombre al Espíritu de Dios.

El plan general de Dios respecto al hombre, una vez organizada su casa o reino, se hace evidente en Génesis 1:26. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

En conclusión: Génesis 1 nos presenta la creación de la vida tangible en la tierra, como hogar para la corona de la creación, el hombre persona física o imágen de Dios. Todo lo demás, representa el desarrollo de las personas físicas en una Persona Social perfecta, en una Semejanza de Hombre a la Imágen de Dios, durante el tiempo que dura el día de Adán.