El Zarandeo de las iglesias

Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.(Mateo 25:8-13)

El Zarandeo

Los hechos aún porvenir con las sectas que conforman la Iglesia del Siglo 21, están escritos en la Santa Palabra de Dios. Al ser despertadas por el mensajero que señalaba que el Esposo estaba por llegar, hicieron lo que había que hacer, encendieron sus lámparas, sin embargo las cinco vírgenes insensatas de nacimiento no consiguieron que sus lámparas permanecieran encendidas, porque se apagaban, les faltaba el aceite de la unción del Espíritu de Verdad, permaneciendo en estado Laodicense; este aceite no había sido conocido por sus edificadores, que habían edificado sobre la arena; y en el momento apremiante, cuando las muchas aguas de las feligresías láicas auditaban sus creencias, la casa, la secta, no resiste la prueba de la verdad, y es abandonada.

La Virgen Prudente dentro, las Insensatas fuera

El fracaso de las cinco (5) virgenes insensatas, deja en el escenario las cinco (5) vírgenes prudentes, cuyas lámparas permanecen encendidas por cuanto su ministerio se une al proceso de auditoría de sus enseñanzas o creencias, y avanzan a la par con las masas laicas en la purificación de su doctrina, pasando del estado Laodicense al estado de Iglesia Triunfante y Ministerio en Flama de Fuego. De pronto no habrá cinco (5) vírgenes prudentes, sino una sola, pues la Verdad que está en el Señor por su Santo Espíritu es una, y todos sus caminos convergen finalmente a la unidad, encontrándose a cada paso, andando juntas.

Los laicos de las vírgenes insensatas pasan de esta gloria a otra gloria, dejando las casas laodicenses desiertas. La JUSTICIA, LA MISERICORDIA Y LA FE son puestas en su lugar privilegiado por las iglesias triunfantes.