El Preámbulo y Contexto de la Parábola de las 10 virgenes

En la constante persecusión de los ministros religiosos de su tiempo, los maestros de la ley, escribas y fariseos, el Señor Jesús les profetiza: Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar. De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor. (Mateo 23:34-39)

Antes de esto ya había dictado sentencia sobre ellos, diciendoles: Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. (Mateo 21:43) El Reino de Dios sería dado a sus discípulos.

Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? (Mateo 24:1-3)

La compleja pregunta de los discípulos solo puede ser explicada por la respuesta del Salvador, la cual abarcará lo que está escrito en Mateo 24 y 25. El Señor comienza señalando la inminente destrucción de Jerusalén y el Templo por los Romanos (Mateo 24:15), cosas que muchos de ellos vivirían en carne propia antes de dormir en el Señor. Con la destrucción de la Nación de Judea, este pueblo queda sin territorio, y es convertido de nuevo en nómada, forzado a vivir donde anocheciera, que es el tiempo de la Gran Tribulación o tiempo de Angustia de Jacob, que duraría casi dos mil años; esta tribulación es causada por el propio Judá, que había prevaricado contra el Pacto Santo, cayendo en las Maldiciones de la Ley según el Pacto en el monte Ebal. (Deuteronomio 27:11-26).

Entonces el Señor busca consolarlos haciendo un paréntesis sobre lo que pasará con ellos después de la gran tribulación anunciando: E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días (Mateo 24:29) aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. (Mateo 24:29-30). Entonces declara que ellos verían estas cosas, (la destrucción de Jerusalén) confirmarían su predicción (Mateo 24:33-35), sabiendo que él pronto volvería. Entonces introduce la parábola del Siervo Fiel y Prudente, para indicar lo largo de aquel período de tribulación.

Entonces, manos a la obra, comenzando el Capítulo 25 de Mateo, dice a todos la parábola de las diez (10) vírgenes, una parábola profética sobre la Iglesia del fin del tiempo del fin, pues el tiempo del fin comienza con el Señor jesús en su primera venida.