El Preámbulo de las Parábolas y Visiones Proféticas

En los cuatro evangelios encontramos cuarenta y seis (46) parábolas dadas por nuestro Señor Jesús el Mesías. Serán de dos tipos fundamentales, las proféticas y las que hablan de las cosas de la vida cotidiana y que aconsejan sus discípulos. Entre ellas, el Señor explica dos, las parábolas del Trigo y la Cizaña y del Sembrador, para enseñarnos las reglas para la interpretación de las demás, de manera que así podamos obtener el mejor provecho de la enseñanza contenida en ellas.

¿Porqué les hablas en parábolas? -le preguntaron los discípulos, y El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene aún lo que tiene le será quitado... Pero bienaventurados, vuestros ojos porque ven; y vuestros oidos porque oyen.

El Mesías explica a sus discípulos las parábolas del Sembrador (Mateo 13:18-23) y de el Trigo y la Cizaña (Mateo 13:36-43), utilizando el mismo método que el Ángel al interpretar las visiones proféticas a Daniel, (Daniel 8:19-25) mediante la identificación de sus actores.

La Parábola del Sembrador

Esta parábola es de orden cotidiano, referida a la continuidad, a lo de cada día, y tiene por objeto los individuos, las personas, en el reino de los cielos. Sobre el efecto que tiene la predicación del Evangelio en sus mentes y corazones según la naturaleza receptiva o no de los mismos. El sembrador riega semillas, predica el Evangelio Eterno al oído de las multitudes. Las semillas caen en cuatro (4) terrenos distintos, la mente y corazón de ellos, y el resultado final de la palabra sembrada en ellos en términos de frutos, de frutos del Espíritu Santo en ellos.

La Parábola del Trigo y la Cizaña

Esta parábola entra en el órden de las profecías, tomando un día literal como sombra y figura de la historia de la Iglesia, esto es, a los siete tiempos de la Iglesia, como ya hemos visto en la introducción general. El día comienza con la puesta del sol y el establecimiento de la noche, la cual es aprovechada por un Enemigo (Mateo 13:28) para sembrar su cizaña (los hijos del malo) (Mateo 13:38) entre el trigo que son los hijos del reino.

Al amanecer, al salir el sol, cuando los siervos del Señor salen a la nueva faena, es que notan la presencia de la cizaña entre el trigo, y preguntan si la arrancan, pero el Señor los detiene, diciendo que es mejor dejarlo para después, cuando otros sabrían las diferencias y echarían el trigo en los graneros del cielo y la cizaña al fuego.

Esta parábola predice la historia de la Iglesia en un día, estableciendo claramente lo que ocurre en la noche y después del amanecer en secuencia temporal, hasta que esta labranza de Dios (1 Corintios 3:9) es recogida en su granero, y el trigo es echado al fuego, que es el juicio final. La siega es aquí el Juicio en la Iglesia, que es primero que el Juicio de las Naciones. (1 Pedro 4:7)

Las Visiones Proféticas

Las profecías escritas en el libro de Daniel se relacionan generalmente con Judea y las naciones que la sujuzgan y finalmente destruyen, aunque en el Sueño de Nabucodonosor se deja ver el surgimiento de un Reino Eterno que terminará con los renos del mundo, señal de su restauración. (Daniel 1 y 2.) La cabeza es primero, el pecho y brazos continúa, luego el vientre, más adelante las piernas y finalmente los piés. Dejando claramente establecido el devenir del tiempo, qué ocurrirá, qué será primero y qué será después. El reino de Judea es destruído en tiempos del imperio de los dos piés, ocurriendo así un paréntesis que dura aproximadamente 1810 años, volviendo a la existencia en 1948, cuando encuentra el reino de los pies de hierro y barro cocido.

En Daniel 4 el propio Nabucodonosor nos cuenta la historia de algo que le ocurrió a él de manera personal, la conocida locura de Nabucodonosor. Sin embargo en ella se mencionan siete (7) tiempos, una semana de tiempos, la perfección de Dios significando que la profecía que afectó a Nabucodonosor, se proyecta a los reinos conquistadores del mundo en medio oriente y occidente. Ya en Daniel 1 y 2 habíamos visto que los sueños de Nabucodonosor se extendían más allá de su imperio Babilónico; pues éste apunta a la ocurrencia de SIETE (7) IMPERIOS, también representados en las SIETE CABEZAS del Dragón y de la primera Bestia de Apocalípsis 13. Los reinos de este mundo entrarían en este estado de locura, por indicación del cielo, y transcurrirían siete dominios, hasta que dijeran: "Bendito el que viene en el nombre del Señor" (Mateo 23:39)

Profecías de Revelación Progresiva en detalles

Las profecías de Daniel 7-12 comienzan bién cortas, pero en la medida en que se presentan, encontramos más detalles, hasta el punto que narra encuentros históricos entre reyes. La Profecía de Daniel 7 incluye a el León Alado que representa a Babilonia como la Primera Bestia, del orden cronológico de la profecía y de su cumplimiento. Sin embargo Daniel 8 comienza con el carnero, que es el oso de Daniel 7, y se continúa con el Macho Cabrío, que es el Leopardo de Daniel 7 y que son identificados por el ángel como los Imperios Medo-Persa y Macedónico (Daniel 8:20 y 21), y la guerra entre ambos imperios, que ocurriría a partir del año 331 antes del Mesías.

El Imperio Macedónico se dividiría en los Imperios del Este, del Oeste, del Norte, y del Sur (los cuatro vientos), sin embargo el Imperio del Norte dominaría al del oeste, y el imperio del Este no tenía nada que ver con Judea; en cambio los reyes del norte (Macedonios Seléucidas) y del sur (Macedonios Ptolemaicos) se enfrentaban muchas veces entre sí, quedando en a mitad de camino el reino de Judea. Pero estos son Macedónicos, son los cuatro cuernos del Macho Cabrío. Después de ellos vendría el Imperio que como dice la profecía: destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. (Daniel 9:24), ver también Mateo 24:15. Y éste es el Imperio Romano, en el año 70 de la era del Mesías. ¿Quién destruyó el Reino de Judea?

El tipo especial de profecías que presenta el Espíritu de Verdad, donde las naciones imperiales se representan en animales, y las guerras entre ellos como peleas entre estos animales comienza en Daniel 7, con los primeros cuatro (4), y se continúa en el Apocalípsis 12, con las quinta y sexta bestias en Apocalípsis 13, o mejor decimos con el quinto y sexto tiempos de la locura de Nabucodonosor, o con la quinta y sexta cabeza del Dragón y la Bestia. También lo hace el Señor en Hechos 10:10-16, cuando le presenta a Pedro las naciones del mundo.

Así como las parábolas, la profecía de Daniel 8 es explicada por un Ángel. Enseñandonos que por este medio el Señor predice, adelanta la historia de LOS REINOS DEL MUNDO Y SUS GUERRAS, para que podamos interpretar correctamente la continuación de esta serie en el Libro de Apocalípsis. Donde vemos el cumplimiento de la Profecía del Génesis 3:15.