Preámbulo de la Parábola

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. (Mateo 23:37-38)

Después de acusar a los escribas y fariseos, Jesús pone su vista en la ciudad y en el templo y se lamenta, por saber que en esa misma generación tan majestuosas edificaciones serían destruidas por los romanos. Casi de inmediato le confirma a los discípulos: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. (Mateo 24:2)

¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Y la respuesta del Maestro de Galilea abarcará hasta el final del capítulo 25, al principio de cuyo capítulo encontramos la parábola de las diez vírgenes. El resto del capítulo 24, el Señor profetiza y confirma la profecía de Daniel sobre la destrucción de la nación de Judea en esa misma generación, y la gran tribulación por la que tendría que pasar el pueblo, huyendo a otras naciones.