¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!

Mientras las vírgenes todas duermen con sus lámparas apagadas, mientras las sectas no avanzan en el desarrollo o revelación de la verdad al rítmo del Espíritu Santo Consolador de la Verdad, ocurre un fenómeno histórico inesperado, es creado el "Nuevo Estado de Israel" en la tierra que Dios prometió a Abraham, Isaac y Jacob le daría por heredad a sus hijos.

Independencia de Israel

La humanidad había vivido las dos grandes guerras mundiales de 1914-19 y de 1939-45 mientras las iglesias dormían y no velaban. En esta ocasión el Señor las toma desprevenidas con la noticia acerca de la pronta restauración de Israel. Este es el clamor de la medianoche que dice: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!(Mateo 25:6)

El hecho histórico y noticia, pone en evidencia que las interpretaciones de las Sagradas Escrituras respecto a Israel y las grandes guerras que le precedieron, no habían sido consideradas por sus Ministros, poniendo en evidencia que el Oro que decían poseer, toda "LA VERDAD", tenía importantes lagunas, no se sabía el tiempo que se estaba viviendo. Pero además de eso, ¿Qué representaba Israel para el Reino de los Cielos?

La Señal del Hijo del Hombre: La Estrella de David

Las profecías del libro de Daniel habían quedado plenamente reveladas, al respecto de los primeros cuatro imperios de la humanidad que sojuzgaron a Judá, sin embargo, dado que Judá fué destruida por los Romanos en el año 70, no había profecía ni memoria para esta nación, que desapareció del mapa y del concierto de las naciones. Se había abierto un paréntesis profético desde el año 70 hasta el año de 1948, que solo quedaba cubierto, acerca del mundo, por las profecías de Apocalípsis 12 y 13, que se continúan con la profecía de los ciento cuarenta y cuatro mil de Apocalípsis 14:1.

En el libro del profeta Daniel se interpreta claramente que la profecía bíblica trata sobre las guerras entre los imperios dominantes, cuándo cada imperio asume el dominio, y cuándo lo pierde por causa del nuevo imperio que lo sustituye, mediante guerras. Las guerras entre Babilonia y Medo-Persia, entre Medo-Persia y Macedonia, y entre Macedonia y Roma Imperial son claras; sin embargo, esta misma línea de estudio no se continúa con el Apocalípsis. Si bien para Judá existirán cinco (5) imperios, para la Iglesia serán siete (7) las siete cabezas de la Bestia y del Dragón; Judá estaría muerta, y no vería dos imperios.

Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. (Apocalípsis 14:1); había sido restaurado el Reino de Israel en su lugar, y ahora el primer pueblo de Dios, la Raíz, retornaría a su tierra de entre todas las naciones donde había sido esparcido. Para los que vivieron ese tiempo entendían que la realidad histórica anunciaba el resplandor de la venida del Señor Jesús el Mesías, el cumplimiento de una profecía fundamental. ¡Gloria al Padre!

Judá había sido perdonado por su prevaricación contra el pacto, y las bendiciones habían sido restauradas un siglo atrás, y paso a paso se abrió camino hacia la restauración del Nuevo Estado de Israel en diciembre de 1947 mediante resolución. El 14 de mayo de 1948, quedó formalmente establecido, cuando también extalló la primera guerra de sus hermanos contra Israel.

Este Israel no ha sido restaurado para el Mesías, sin embargo su establecimiento como una de las naciones del mundo es, para mi mente y mi corazón el anuncio que dice: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! (Mateo 25:6) y ...si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? (Romanos 11:12), este anuncio, como hemos dicho es muy importante para las Iglesias del siglo 20, como bién lo muestra la parábola profética de Nuestro Señor Jesús el Mesías que estamos estudiando.

¿Qué representa el Estado de Israel? No es otra cosa que EL ESPOSO esperado por la Iglesia. Recordemos el sueño de José, donde la mujer es el sol, la religión y la política, mientras que el Esposo es el Estado y el Ejército. En la Vieja Judá teníamos la Mujer en el Sacerdocio Levítico, y el Esposo en el Rey y sus Ejércitos. Entonces el Señor Jesús cambia el Sacerdocio de Leví por el Nuevo Sacerdocio Eterno según el orden de Melquisedec. Un par de meses después, el Espíritu Santo Consolador de la Verdad, el Nuevo Melquisedec, descendía sobre la iglesia y hacía sus Ministros como Flamas de Fuego.

Entonces, la misma nación de Judá expulsaba su Sacerdocio persiguiéndolo dentro y fuera del reino. y con la salida de su Sacerdocio, salió su Espíritu, la Mujer. Y entonces cayó en las Maldiciones de la Ley de Moisés, siendo destruído en esa misma generación. De manera que, aún viendose de lejos, las Bodas de la Iglesia con el Nuevo Estado de Israel son nuestro futuro trazado por Dios.