Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas

Cuando las vírgenes son despertadas por el clamor de medianoche, una noticia histórica de extrema trascendencia a mediados del siglo 20, "todas aderezaron sus lámparas, (Mateo 25:7), las encendieron, lo que en apariencias contradice lo que antes habíamos indicado, que las iglesias se duermen porque las lámparas se apagan... En esta ocasión es evidente que la iniciativa corresponde a las vírgenes, porque a esa conclusión nos guía la línea central y más general de las profecías.

Al principio de la parábola, las vírgenes toman sus lámparas (naturalmente bién encendidas), lámparas que surgieron solas y se diferenciaron, dando a las feligresías la oportunidad de escoger su lámpara. En esta ocasión es su actividad la que provoca el encendido de las lámparas, y no es un reclamo, se trata del Juicio de las Muchas Aguas, Eliseo, el pueblo que por el llamado de Amós y Zacarías reinicia la restauración del Templo. Para el buen ministerio es una oportunidad de demostrar su buen fundamento, mientras que el mal ministerio es barrido, no enciende.

Como se verá en el estudio paralelo del Mensaje al Ángel de la Iglesia en Laodicea, cuando las iglesias, las muchas aguas laicas, se dan cuenta de la inmediata restauración real del reino de Israel, sus lámparas, sus ángeles, sus ministerios, su ojo, se encuentran en muy mal estado; es necesario avivar el fuego en ellos; están apagados, tibios; aún en apostasía omega.

Las Virgenes son las Casas Edificadas según Mateo 7:24-27.

Los Ministerios que edifican las Iglesias son comparados por Nuestro Señor Jesús con dos hombres, uno que edifica su casa sobre la roca del Evangelio Eterno, otro que edifica su casao iglesia, en función de las opiniones y enseñanzas de hombres, sobre la arena. Las diez vírgenes son estas casas, edificadas fatua o inesnsatamente, o sabia o prudentemente levantadas. Unas basadas en la fe, otras basadas en escritos de hombres. Llegado el momento de la prueba, las que están basadas por la fe en la Santa Palabra de Dios y en la Dirección del Santo Espíritu de Dios, confiarán y pondrán manos a la obra según la indicación del Divino Maestro; las fatuas no tendrán opción más que permanecer con sus viejas y rancias doctrinas.

Dios no permitirá que su obra sucumba, Él comenzó y Él terminará la obra que comenzó; Ni las puertas del infierno prevalecerán contra la Iglesia... Es el momento de creer que es o no es así.

Muchos Ministerios habían omitido a Israel en sus Interpretaciones de la Palabra.

Los Ministerios Protestantes habían olvidado a Israel, lo habían sacado de sus ecuaciones, de sus pensamientos en torno a las profecías del fin de los tiempos, a las profecías previas a la resurrección del pueblo de Dios, lo que pone en evidencia que todas estas interpretaciones no eran más que las propias espectativas de los hombres, y no de la Santa Palabra de Dios.

Una revisión de estas profecías pone en evidencia la deficiente interpretación de los tiempos del fin, situación que exige una revisión inmediata de todas las Sagradas Escrituras, para poner las cosas conforme al orden establecido por la obra de Dios en la Naturaleza de las Naciones.

Las interpretaciones sectarias dan cuenta de un tiempo del fin sin Israel como parte importante de la ecuación, poniendo en evidencia, que no poca escritura profética había sido interpretada erróneamente, y es esto lo que exige una revisión, pues donde decía Israel, para ellos decía otra cosa, donde hablaba de su restauración, para ellos decía otra cosa, donde hablaba de las luchas para ello, para ellos decía otra cosa. Muchos de los cuales además combatieron contra el retorno de Israel a la Tierra Prometida.

Las profecías bíblicas habían sido tratadas de manera caprichosa, apuntando a hechos que no son los hechos corroborables en la Historia, interpretaciones que no cambian a pesar de que la historia las desmienten. Éstas son el Oro, por el que los Ministerios se creen Ricos.

Aderezaron sus Lámparas: El Juicio de las Muchas Aguas

A los ebrios de Efrain, a los que confiaban que por estar en el Templo de Dios serían librados, y se dedicaron a la iniquidd, dijo el profeta: ... por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo. Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de él pisoteados. (Isaías 28:16-18)

Se subrayan el Juicio de Fuego Celestial, y el Juicio de las Muchas Aguas, este último por los laicos de las iglesias, que arrollarán el escondrijo de los últimos errores en la interpretación y terminarán imponiendo, junto con el Ministerio restaurado, el Evangelio Eterno en todo su esplendor, en las mentes y corazones de los creyentes. Estas son las muchas aguas que anegan el Templo de Ezequiel, las muchas aguas que arrollan la casa edificada sobre la arena, y limpian la casa edificada sobre la roca.